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Tras una vida sin Dios ni ley, Clara Tamayo creció en un hogar católico en donde su espiritualidad jamás se basó en una plegaria o en una obediencia a las leyes cristianas.
Con el pasar de los años, Clara unió su vida a Ángel Guevara (Árbitro FIFA) con quien nunca experimentó un acercamiento a Dios, jamás oraron juntos, razón por la que no entendían el significado de la oración.
Un día, Clara que se desempeña como Secretaria General de la Comandancia de Tránsito de Tungurahua, recibió una llamada de emergencia en donde le indicaron que Ángel había sufrido un accidente, estaba muy grave, prácticamente al borde de la muerte.
Después de la llamada, al instante colgó el teléfono y se acerco a su jefe el Mayor de Policía, Edward Gaibor (miembro de la Iglesia Adventista del 7mo Día) a quién solicitó le permitiera salir para ver a su esposo, y recordando que él era cristiano, entre lagrimas le dijo: “Usted que está leyendo la Biblia, por favor ayúdeme a orar por mi esposo porque está muy grave”; Edward le aseguró que así lo haría y le ofreció orar con todos los miembros de su iglesia.
A partir de ese día, cada mañana Edward oraba con Clara , y toda la iglesia suplicaba por la salud de su esposo; durante este proceso, el Myr. Gaibor invito a Clara a estudiar la Biblia, le enseño a orar, y aseguro que esta prueba había sido la oportunidad para que ella conozca y entregue su vida a Jesús. Después de poco tiempo ocurrió un milagro, Ángel se había estabilizado y el peligro de muerte desapareció.
A raíz de esta situación Clara inicia su camino en la vida cristiana y reconoce que “ Desde joven quería conocer la Biblia, a veces leía pero no entendía nada, y decía en mi corazón, como podía entenderla?, hoy ya tengo la respuesta; todo a través de oración”.
Los estudios continuaron y cada vez ella aseguraba que sus ojos se han abierto a una nueva verdad, y reconocía la bendición de haber encontrado a Dios en su camino.
Hoy Clara es un testimonio vivo de lo que significa tener una esperanza, una fe y una seguridad de que existe alguien que dio todo por amor para que ella encuentre paz y salvación.
El día de hoy Clara entrega su vida a Cristo a través del bautismo, y reconoce ante el mundo que Jehová es su Señor, que él es Dios.
“Cómo no podría seguirte Señor, si eres mi amor, mi luz y salvación”…
El mencionado testimonio, se suscito en la ciudad de Ambato, provincia del Tungurahua, ubicada en la zona centro del Ecuador, lugar en donde se ha trabajado arduamente durante varios meses preparando el terreno para el gran proyecto Sudamericano “Futuro con Esperanza”.
Informó: Ma. José Vela (Comunicaciones UE)
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